De los labios de cualquier maestro de cocina, siempre suele salir que de grandes ingredientes grandes resultados. Siempre y cuando no se te queme, claro.
Y valga la metáfora, eso es lo que ocurrió ayer 11 de enero del 2014 cuando mi amigo Francisco Navarro decidió mezclar preciosas vistas con excelente compañía.
6 horas a.m. suena despertador, aseo, zumo naranja, desplazamiento al punto de encuentro en Elche, agradable desayuno con Francisco y Manolo, recogida de José María y Edu, escala en Almoradí para incorporar a Lídia, Rosana y Yésica para seguidamente tomar rumbo hacia la ciudad del Submarino Peral, Cartagena, en donde nos están esperando Toñi y Dani en la Plaza de España. Besos, abrazos y unos pocos km más bastarían para llegar al destino previsto en donde empezaría la verdadera mezcla de los ingredientes.
Mezcla perfectamente dirigida e ideada por Toñi y Dani desde El Portús.
Mochila al hombro, foto de rigor y abrigaditos de principio porque hace mañanita nublada y chispeante, nos encaminamos siguiendo a los cicerone bordeando el Mediterráneo. La ruta está perfectamente indicada con las marcas blancas y rojas del GR-92. Los desniveles y acantilados son muy pronunciados pero sin ningún peligro extremo para nosotros, los senderistas.
Acostumbrado a otra disciplina deportiva como es el correr una Media Maratón, en donde no veo más que corredores y con la respiración casi al límite, me encuentro aquí todo lo opuesto: tranquilidad, charretas, fotos, vistas espectaculares, vegetación como el cornical, palmitos, aliaga, matorrales, carrascos, romero y demás.
Después de cruzar por Los Amarillos (zona escarpada con arcilla de ese color), nos encaminamos a ascender hacia el Collado de La Aguja (228 m). Allí tomamos un pequeño tentempié a excepción de Yésica que hizo desaparecer un gran bocata y allí tuvimos muy cerca La Casa del Comandante. Pero a ninguno se nos ocurrió levantar la vista para verla de cerca. La teníamos justo detrás. Luego una vez dejamos el GR-92 y nos encaminamos por El Zig Zag hacía la Muela, nos giramos y entonces si vimos, un poco más lejos dicha casa.
Esta senda empedrada zigzagueante nos dirige por zona privada a bosque de pinares. Allí en lo alto nos dejamos para otra ocasión, por falta de tiempo, el subir por las escaleras metálicas a La Muela (551 m.). También teníamos la escusa de no subir "el estar nublado" pues ello implicaba que no íbamos a disfrutar de las maravillosas vistas anunciadas por Dani.
Con los ánimos por las nubes, pues ya íbamos hacia el pesebre, empezamos a descender por ancho camino encontrándonos en el trayecto la Casa de Las Colmenas y la Ermita de La Virgen de La Muela.
Una vez en la base (Galifa), sobre las 13 h., era hora de hidratarnos, y lo hicimos en un lugar que en la fachada ponía "Tabaco". Dentro había de todo: desde tienda hasta cosas que matan al colesterol, como me decía José María, taquitos de jamón, de chorizo, de embutido, de ........, y muchos tanques de extracto de cebada, y todo este postre acompañados por la inesperada visita de nuestro gran amigo Ramón Sobrino.
Enlace fotos
domingo, 12 de enero de 2014
miércoles, 1 de enero de 2014
Última carrera del 2013
Desde el 2004 en su edición XVIII estoy corriendo la San Silvestre Crevillentina a excepción del 2011 y 2012 que por diversos motivos no pude asistir.
En esta ocasión si me he vuelto a presentar. Allí estaban los tantos voluntarios de siempre, los organizadores que tan bien saben llevar la prueba a cabo y cómo no la multitud de espectadores que nos animan durante todo el recorrido. Recorrido, como siempre, muy sinuoso y ondulado que en esta ocasión no se me ha hecho largo ni pesado.
En esto del correr, la experiencia te dice que si antes de la carrera entras en la antesala y te haces un pequeño planteamiento, una pequeña predicción de lo que puede ocurrir, siempre te va a prestar una gran ayuda. Te dices a ti mismo: dosificación de las fuerzas para esos 10 km, pues tu sabes mejor que nadie que estado de formas portas, las cuestas que contiene el recorrido, la eliminación de la presión que está descartado el podium pues te han metido en el mismo saco de los veteranos, el evitar mirar el reloj cada dos por tres y el hacer tu carrera, no la de los demás, es decir, no picarse con cualquiera que te adelante, hace que esté asegurado el disfrutar del correr.
Todo lo contrario le ocurrirá al runner que salga al tun tun, sin ningún planteamiento, muy fuerte de principio, sin querer ser consciente de lo que va a venir después, no quitando la vista al reloj o picándose con cualquiera que le adelante. Este tipo de corredor, lo más probable es que termine, si es que lo hace, a punto de salírsele el corazón del pecho, a veces con náuseas, con dolores de cabeza, con rampas por haber corrido por encima de sus posibilidades y con una gran pérdida de rendimiento debido a las presiones que él mismo se crea.
Y ya puestos, decir que otro aspecto que cooperó en que saliera bastante airoso de la carrera, es llevar durante toda la prueba un mínimo de concentración. Concentración en la respiración. Todo aquel corredor que se pase el tiempo hablando y distraído con el público o alrededores perderá un gran porcentaje de rendimiento que para el final le hubiese venido muy bien. Ya sé que más de uno está pensando: " jooo cuánta concentración y cuántas leches. Yo voy a disfrutar y nada más". Y no se está dando cuenta que dando paso a esa ignorancia está logrando todo lo contrario.
Ojalá se pudiera siempre tomar el aire por la nariz para que llegara caliente a los pulmones y así evitar seguros resfriados, y más aún ahora en invierno. Pero todos sabemos que al ir ya un poco cansados lo tomamos por donde sea. Pero qué menos que de vez en cuando hacer respiraciones profundas por la nariz y evitar la respiración muy corta y viciada que apenas llena un tercio de los pulmones. Al músculo le es primordial el oxígeno y este se adquiere con una buena respiración a ser posible.
Al final detuve el crono en 43:22 reales y con unas muy buenas sensaciones con vistas a la próxima Media Maratón de Santa Pola. Aunque claro, también hay que decir que cada día es cada día.
Como siempre, lo mejor, las amistades, los comentarios y las fotos para el recuerdo.
Un abrazo para todos.
Fotos: Gaspar
Fotos: Vitorunner
sábado, 28 de diciembre de 2013
"UN ENTRENO DIFERENTE"
Después de mi última entrada debida a la Media de Benidorm, han habido, por enmedio, varios días de entreno, pero este de hoy ha sido diferente.
Yo no se si para trabajar sería igual, pero para esto del correr, de juntarnos, de dar una picadita, del baño, ........ es abrir la boca y zasssss. Multitud de amigos y conocidos a la hora prevista y en el lugar indicado. Pero claro, ya se sabe que todas las bocas no son iguales.
Un muy buen día nos ha acompañado en esta encantadora Santa Pola.
Después de pasar lista y la foto de rigor,
nos hemos encaminado desde el aparcamiento situado frente al restaurante Varadero hacia la Torre del Pep.
Siempre respetando a un gran guía, llamado Vicente y que lucía en su camiseta la palabra Machaca.
Hemos recorrido numerosos senderos de la Sierra de Santa Pola, que ni yo mismo conozco,
para desembocar en la parte más alta del Barranco (2.200 metros) que desemboca frente al comercio Eroski. Desde aquí sólo faltaban 2,5 km para llegar al punto de partida. Allí nos esperaba el baño en el mar, para los más osados, la cerveza, la coca, los bocatas, las naranjas y los dátiles.
En total han sido dos horas quince de trote y toda una mañana entre comentarios, risas, abrazos, besos, fotos, ........para finalizar un año más.
Fotos: Marujas Acelerás
Fotos: Vitorunner
Fotos: El Sombrilla
lunes, 25 de noviembre de 2013
LA XXX MEDIA MARATÓN DE BENIDORM SE CRUZÓ POR EN MEDIO
La XXX Media Maratón de Benidorm del pasado 24 de noviembre no estaba prevista en mis planes, pero debido a que mi amiga Nina me cedió su dorsal, involucré a mi mujer y amigos y nos fuimos a por ella.
Antes de salir me pasaban por la cabeza tres alternativas: no forzar e intentar correrla en 1:35, correr conjuntamente con mi amigo, que más o menos iba a ser lo mismo o una tercera opción que era acogerme al globo de 1:30 y ver qué sucedía. Unos segundos antes opté por esta última.
Salir a correr esos 21 km, con ese crono, era una total aventura. Ni sabía cuánto iba a aguantar al ritmo de 4:15, ni sabía el recorrido (cuestas y demás) ni supe, con tantas carreras ya corridas, prevenir mi cuerpo antes de quejarse por falta de alimento. Llegados los puntos kilométricos 3,4 y 5 aproximadamente, eran de ligero desnivel ascendente y para postre me topé con una de las vallas que dejan a modo de trampa en paso estrecho y con gran número de corredores en vez de apartarlas junto al bordillo. A parte del tropezón, tuve que volver unos metros atrás para recoger mi zapatilla que se había salido al pisarme alguien. A continuación tuve que esforzarme un poco para alcanzar al globo que ya se había desplazado unos 50 metros cuesta arriba.
Los km 11 y 12, también entraron dentro de las sorpresas pues eran cuesta arriba, pero se superaron sin el menor inconveniente.
Fue ya empezando el tercer tercio de la carrera cuando empezó el globo a distanciarse y me costaba un poco ir junto al grupito. Pero saqué del bolsillo un sobrecito de esos empalagosos que suelen dar en alguna carrera como publicidad y que tenía por casa. Me lo tomé y al pasar por el avituallamiento del 15 le añadí un traguito de agua y eso hizo que fuera recuperando algo. En todo eso el globo se había distanciado unos 300 metros. Es entonces cuando la cabeza empieza a discurrir en negativo. Todo esto, si no hubiese sido por falta de planteamiento, podría haberse evitado, pero….
El caso es que faltando unos 3 km fui venciendo a los malos pensamientos y pude llegar al arco de meta cincuenta y nueve segundos después del globo de 1:30:00. El 174 de 1.288 corredores en meta y el 8º de 58 Veteranos E.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Artículo de interés: "Igual las rampas con magnesio son menos rampas"
Os paso esta entrevista que se le hizo a la licenciada en Ciencias Químicas Ana Mª Lajusticia.
Lo más normal es que llegue tarde porque ya estáis empapados pero por si acaso no le ha llegado a alguno/a.
-Que
le responda Burton Altura, máximo experto mundial en el magnesio: "La
magnesoterapia es demasiado barata, no reporta beneficios a la industria
farmacéutica".
Lo más normal es que llegue tarde porque ya estáis empapados pero por si acaso no le ha llegado a alguno/a.
Alegre,
vital, chispeante, inteligente, locuaz, Ana María Lajusticia, la
profeta del magnesio, inspira confianza de tan despierta y lozana que se
la ve a su edad. Su formación como química (de joven trabajó en la
extracción de espato-flúor en las minas) le ha permitido desentrañar los
secretos de la bioquímica del magnesio. Y con su historia personal
ilustra los efectos benéficos del magnesio en la salud humana.
Desde
que publicó, en 1977, "La alimentación equilibrada en la vida moderna",
no ha dejado de indagar y divulgar: "Dietas a la carta"; "La artrosis y
su solución"; "El magnesio, clave para la salud".
Aconseja
tomar 3 mg de magnesio por día, porque “dormirás mejor, el sueño será
más reparador. Y evitarás hipertensión, trombosis, taquicardias,
infartos, dolores articulares, retinopatía, úlceras, ciática, migrañas,
verrugas, angustias, cálculos renales, rinitis alérgicas, estados
depresivos. El magnesio refuerza el músculo cardíaco, favorece su
trabajo y también frena la inflamación prostática”. "Tengo 89 años. Nací
en Bilbao y vivo en Barcelona. Soy licenciada en Ciencias Químicas. He
tenido seis hijos. Soy apolítica. Dejé de ser religiosa porque los curas
predicaban que la enfermedad era un castigo. El chocolate negro puro es
el alimento natural con más magnesio", afirma.
-Casi 90 años ¡y qué joven se ve!
-Estoy mucho mejor que hace treinta años, la verdad.
-¿Qué le pasaba antes?
-Tenía artrosis, degeneración de los tejidos cartilaginosos. Me dolían todas las articulaciones, sentía dolor desde los dedos de los pies hasta la coronilla. ¡Llevaba corsé!
-¿Corsé?
-Un corsé de varillas para sostener tiesa la columna vertebral, para no derrumbarme por el dolor de espalda.
-¿Cuánto tiempo llevó ese corsé?
-Desde los 31 años hasta los 52 años.
-Eso son..., ¡veinte años largos!
-Sí, muchacho, sí. Estaba condenada a llevarlo el resto de mis días, decían mis médicos.
-¿Y qué pasó?
-Me dieron cortisona y desarrollé una diabetes. ¡Me asusté! Tenía 43 años, fue un mazazo. Decidí tomar las riendas de mi alimentación, porque comía muy incorrectamente.
-¿Qué comía hasta entonces?
- Demasiados hidratos de carbono (pan, galletas, pasta, arroz) y pocas proteínas, no comía ni carnes ni pescado.
-¿Y cómo rectificó?
-Desayuné una naranja y un huevo frito con jamón de york: vitamina C y proteína.
-¿Y mejoró?
-Comía bien, pescado, carne... y tomaba magnesio. ¡Y eso me curó! A los dos años, me quité el corsé. Tuve esguinces en la espalda por falta de musculatura, pero ¡estaba curada!
-¿Por qué apostó por el magnesio?
-Soy química, investigué... ¡y entendí!
-¿Qué entendió?
-Que la degeneración de mis cartílagos se debía a falta de colágeno. Es que el organismo necesita tres elementos para formar colágeno: proteína, vitamina C... ¡y magnesio!
-¿Y no aporta magnesio la comida?
-Así era cuando abonábamos cultivos con heces. Pero los abonos sintéticos carecen de magnesio: no está en la cadena alimentaria.
-¿Cuánto magnesio necesito?
-Unos 3 miligramos cada día, por vía oral: tomando suplementos de magnesio. ¡Son baratísimos! Se venden en cualquier farmacia.
-¿Esto revierte las artrosis?
-Los cartílagos pueden regenerarse: ¡lo he vivido! Tras dos años de tomar magnesio, mis articulaciones se recuperaron. Y hoy mis análisis son perfectos: ¡ni colesterol!
-¿Qué la puso en la pista del magnesio?
-Durante la Primera Guerra Mundial, unos médicos franceses observaron que los heridos que mejor se recuperaban ¡eran los que pasaban por balnearios magnesianos!
-La falta de magnesio, ¿cómo se nota?
-Tendrás dolor articular. Calambres. Contracturas. Taquicardias. Vértigos. Espasmos en párpados. Espasmos en esófago, estómago o intestino. Hormigueo en torno a la boca. Hipo. Sensación de bola en la garganta. Darás patadas estando dormido, como si cayeras... Verás lucecitas con los ojos cerrados. Y te levantarás muy cansado.
-Alguna vez he vivido algún síntoma...
-Ante dos de estos síntomas, toma magnesio.
-¿Dónde hay más magnesio al natural?
-En la semilla de cacao. El chocolate negro, puro, lleva casi 500 miligramos en cien gramos. Muy por detrás, en soja y almendras.
-Si tomo cada día chocolate negro o el magnesio equivalente, ¿crearé colágeno?
-Sí, ¡y el colágeno es muy, muy importante!: es el 40% de la proteína de tu cuerpo.
-Fundamental para...
-Esqueleto, tendones, cartílagos.
-¿El esqueleto? ¿No necesitaba calcio?
-El colágeno es la base: sin él, el calcio mineraliza el hueso... y se quiebra. El colágeno aporta flexibilidad. ¡Es una barbaridad recetar mucho calcio a las menopáusicas!
-¿Seguro?
- Tanto calcio se deposita en la luz de las arterias y las cierra: ¡arteriosclerosis! Y los huesos se vuelven muy quebradizos. ¡Es fatal!
-¿A tomar magnesio, entonces?
-En cada comida, un gramo, porque si tomas una dosis más alta de magnesio, no podrá absorberse, y se eliminará por la orina.
-¿Qué efecto central tiene el magnesio?
- Relaja la musculatura. ¡Por eso los corredores etíopes son excelsos! El suelo está fertilizado por cenizas piroclásticas de magnesio, que pasa a las plantas y a los alimentos que comen. Pese a tener menos capacidad pulmonar que otros corredores, ¡rinden más!
-¿Qué otros beneficios me reportará tomar magnesio?
-Dormirás mejor, el sueño será más reparador. Y evitarás hipertensión, trombosis, taquicardias, infartos, dolores articulares, retinopatía, úlceras, ciática, migrañas, verrugas, angustias, cálculos renales, rinitis alérgicas, estados depresivos...
-¿Combate taquicardias e infartos?
-Sí, el magnesio refuerza el músculo cardíaco, favorece su trabajo. Ah, y también frena la inflamación prostática.
-¡La panacea, vamos!
-También favorece la formación de neurotransmisores: ¡tu coco funcionará mejor!
-¿Por qué no se conoce más todo esto?
-Casi 90 años ¡y qué joven se ve!
-Estoy mucho mejor que hace treinta años, la verdad.
-¿Qué le pasaba antes?
-Tenía artrosis, degeneración de los tejidos cartilaginosos. Me dolían todas las articulaciones, sentía dolor desde los dedos de los pies hasta la coronilla. ¡Llevaba corsé!
-¿Corsé?
-Un corsé de varillas para sostener tiesa la columna vertebral, para no derrumbarme por el dolor de espalda.
-¿Cuánto tiempo llevó ese corsé?
-Desde los 31 años hasta los 52 años.
-Eso son..., ¡veinte años largos!
-Sí, muchacho, sí. Estaba condenada a llevarlo el resto de mis días, decían mis médicos.
-¿Y qué pasó?
-Me dieron cortisona y desarrollé una diabetes. ¡Me asusté! Tenía 43 años, fue un mazazo. Decidí tomar las riendas de mi alimentación, porque comía muy incorrectamente.
-¿Qué comía hasta entonces?
- Demasiados hidratos de carbono (pan, galletas, pasta, arroz) y pocas proteínas, no comía ni carnes ni pescado.
-¿Y cómo rectificó?
-Desayuné una naranja y un huevo frito con jamón de york: vitamina C y proteína.
-¿Y mejoró?
-Comía bien, pescado, carne... y tomaba magnesio. ¡Y eso me curó! A los dos años, me quité el corsé. Tuve esguinces en la espalda por falta de musculatura, pero ¡estaba curada!
-¿Por qué apostó por el magnesio?
-Soy química, investigué... ¡y entendí!
-¿Qué entendió?
-Que la degeneración de mis cartílagos se debía a falta de colágeno. Es que el organismo necesita tres elementos para formar colágeno: proteína, vitamina C... ¡y magnesio!
-¿Y no aporta magnesio la comida?
-Así era cuando abonábamos cultivos con heces. Pero los abonos sintéticos carecen de magnesio: no está en la cadena alimentaria.
-¿Cuánto magnesio necesito?
-Unos 3 miligramos cada día, por vía oral: tomando suplementos de magnesio. ¡Son baratísimos! Se venden en cualquier farmacia.
-¿Esto revierte las artrosis?
-Los cartílagos pueden regenerarse: ¡lo he vivido! Tras dos años de tomar magnesio, mis articulaciones se recuperaron. Y hoy mis análisis son perfectos: ¡ni colesterol!
-¿Qué la puso en la pista del magnesio?
-Durante la Primera Guerra Mundial, unos médicos franceses observaron que los heridos que mejor se recuperaban ¡eran los que pasaban por balnearios magnesianos!
-La falta de magnesio, ¿cómo se nota?
-Tendrás dolor articular. Calambres. Contracturas. Taquicardias. Vértigos. Espasmos en párpados. Espasmos en esófago, estómago o intestino. Hormigueo en torno a la boca. Hipo. Sensación de bola en la garganta. Darás patadas estando dormido, como si cayeras... Verás lucecitas con los ojos cerrados. Y te levantarás muy cansado.
-Alguna vez he vivido algún síntoma...
-Ante dos de estos síntomas, toma magnesio.
-¿Dónde hay más magnesio al natural?
-En la semilla de cacao. El chocolate negro, puro, lleva casi 500 miligramos en cien gramos. Muy por detrás, en soja y almendras.
-Si tomo cada día chocolate negro o el magnesio equivalente, ¿crearé colágeno?
-Sí, ¡y el colágeno es muy, muy importante!: es el 40% de la proteína de tu cuerpo.
-Fundamental para...
-Esqueleto, tendones, cartílagos.
-¿El esqueleto? ¿No necesitaba calcio?
-El colágeno es la base: sin él, el calcio mineraliza el hueso... y se quiebra. El colágeno aporta flexibilidad. ¡Es una barbaridad recetar mucho calcio a las menopáusicas!
-¿Seguro?
- Tanto calcio se deposita en la luz de las arterias y las cierra: ¡arteriosclerosis! Y los huesos se vuelven muy quebradizos. ¡Es fatal!
-¿A tomar magnesio, entonces?
-En cada comida, un gramo, porque si tomas una dosis más alta de magnesio, no podrá absorberse, y se eliminará por la orina.
-¿Qué efecto central tiene el magnesio?
- Relaja la musculatura. ¡Por eso los corredores etíopes son excelsos! El suelo está fertilizado por cenizas piroclásticas de magnesio, que pasa a las plantas y a los alimentos que comen. Pese a tener menos capacidad pulmonar que otros corredores, ¡rinden más!
-¿Qué otros beneficios me reportará tomar magnesio?
-Dormirás mejor, el sueño será más reparador. Y evitarás hipertensión, trombosis, taquicardias, infartos, dolores articulares, retinopatía, úlceras, ciática, migrañas, verrugas, angustias, cálculos renales, rinitis alérgicas, estados depresivos...
-¿Combate taquicardias e infartos?
-Sí, el magnesio refuerza el músculo cardíaco, favorece su trabajo. Ah, y también frena la inflamación prostática.
-¡La panacea, vamos!
-También favorece la formación de neurotransmisores: ¡tu coco funcionará mejor!
-¿Por qué no se conoce más todo esto?
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